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Teoría lagrangiana de campos

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‘A veces es necesario poner un mar de por medio para ver las cosas más de cerca’, lamentablemente no recuerdo el nombre del autor, ni la obra, aunque creo recordar al músico y literato Alejo Carpentier, pero no afirmo con rotundidad.

La mayor parte de los estudiantes-estudiosos de  mecánica con los que voy tratando que disfrutan viendo las cosas de una manera cada vez más completa, vislumbrando cada vez más, suelen madurar el formalismo lagrangiano poniendo un mar de por medio.  Otros no, claro está, hay quienes se apropian desde el principio de esta poderosa herramienta, descarto a los que no logran interesarse.

Quizá lo primero que haya que tener presente cuando se acerca alguien a curioserar en esta fuente de sorpresas agradables, aunque quizá al principio duras, es que la máxima potencia del formalismo se consigue se consigue en sistemas de un número de grados de libertad elevados (el lector puede interpretar infinitos), como en la mecánica del continuo.

La teoría de campos es tan enorme que recubre la campiña en la cual podía estar situada escribiendo estas líneas o el lector encontrándose con ellas. Esta vasta teoría es de una riqueza extraordinaria cuando se utiliza en las teorías de las interacciones fundamentales y claro en la cuantificación de los campos.

Para leer sobre la teoría clásica de campos gravitacionales lo más bonito es leer los trabajos de Landau. En la teoría electromagnética de campos desempeñan un papel insustituible porque facilitan mucho la tarea y dan nueva luz a la misma.

Una manera bonita de introducirse en este terreno es estudiar la física de una cuerda vibrante, y de una manera elegantísima se obtiene la ecuación de ondas, la clave es la extensión al continuo, recuerde el lector a un número infinito de grados de libertad, en el que se observa con asombro de qué manera tan precisa el formalismo lagrangiano se adapta a este problema, como un guante.

Una vez el lector supera esta fase puede pasar a un orden superior y atreverse con la ecuación de difusión de Fourier, que se puede tratar como un fenómeno disipativo (no es reversible). Aquí ya se puede enlazar con la ecuación de Schrödinger y estudiarla con este punto.

Pero quizá el lector debería detenerse con mucho tiempo por delante en el caso del campo electromagnético, porque si logra superarlo habrá llegado mucho más lejos que la mayoría. El campo magnético que es inseparable de las partículas cargadas, sus fuentes.

Me gustaría que alguna persona se lanzara al interior de este mundo, esa una osadía que en unos cuantos renglones se logre despertar el interés, pero si se consigue mínimamente lo doy por bueno.


1 comentario

  1. Rosa M Herrera dice:

    Reblogueó esto en Baricentro Blog.

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