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Comentarios sucintos sobre funciones bonitas (III): La función Beta de Euler

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Ocurre a veces que ‘entidades’ similares que atraen, agradan, gustan (o gustan mucho) que además son de naturaleza semejante, no son del agrado de la persona imaginaria (que no dibujo deliberadamente) por motivos parecidos. Quizá en una aproximación no excesivamente fina se pudiera confundir el observador y pensar… a quien le gustan las funciones, le gustan por las mismas razones… Bueno es una posibilidad, pero esas funciones que tienen algo distinto, que se mueven en mundos diferentes pero que son observadas con alegría quizá no tengan parentesco en su afinidad.

La función Beta tiene su propia personalidad que la distingue de otras funciones que también me causan agrado, en realidad podría afirmar  sin más que las funciones me caen bien, y no cabría mejor resumen. Pero aquí me he decidido a contar un poco de esta. Me he interesado por algunos asuntos en los que está implicada la función Beta, ninguno es cosa de poco, y alguna de sus historias es decididamente brillante. Como no voy a escribir un tratado de análisis en cuatro renglones sobre ella, pues sigo contando algo de aquello en lo que me divertí gracias a su donaire y alegría.

La función Beta de Euler (1707-1783), que también se conoce como integral de Euler o como ecuación de Euler describe bastante bien la forma de la fuerza nuclear fuerte y tiene algunas propiedades que como función la hacen bastante manejable y valiosa. Además presenta la ventaja de que se puede escribir también mediante la función Gamma, lo cual le da una forma muy interesante y otras posibilidades de manejo. Fascinante resulta la historia de cómo llegó a parar a manos de Gabriele Veneziano y glorioso el honor que alcanzó gracias a este científico italiano, que la elevó a las alturas de la cosmología. Y en cierto sentido la teoría de cuerdas nació y le debe algunos pasos iniciales a ella. Así es que no es una función doña Nadie, no es una desconocida función de las que cualquiera se inventa tomando un café para salir de cualquier paso o para divertirse.

La Pequeña Serenata Nocturna de Mozart me alegra, me ponen contenta los días soleados, paseando por la playa. Me gusta Durero en alguno de sus autorretratos de juventud, y juego contenta con la función Beta de Euler.

¡Vamos lector!, busca en tu libro de análisis y entra en confianza con esta encantadora función.


1 comentario

  1. Rosa M Herrera dice:

    Reblogueó esto en Baricentro Blog.

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