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Gassendi, galileano ilustre

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El atomismo de Gassendi. (La ley de inercia, los albores de la química y la

Horror vacui. Atomismo epicúreo. Gassendi

Horror vacui. Atomismo epicúreo. Gassendi

teoría cinética de los gases) Título y subtítulo respectivamente de la monografía cosmológica que escribió Francisco Solano de Aguirre sobre este galileano francés Pierre Gassend (Gassendi) (1592-1655). Para situarnos en el momento histórico, el autor de esta pequeña monografía nos recuerda, que este astrónomo fue canónigo de Dijon y profesor del Colegio de Francia y además nos recuerda los datos cronológicos de Galilei (1564-1642) y Descartes (1596-1650).

[…] A lo que debe entregarse el físico es, no a especular sin sentido, sobre el movimiento, sino a estudiar sus particularidades, su origen, sus modalidades, sus accidentes en el espacio y en el tiempo, la parte primordial que le corresponde en la explicación de las cualidades corpóreas, etc. […]

Y aquí siguen disquisiciones más o menos anticuadas o clásicas sobre el movimiento natural, el de caída, el violento. Todo tan aristotélico. El interés primordial, tal como yo lo veo, es que para entender lo que pensamos o hacemos nada mejor que entender, en la medida de lo posible contextualizando,  lo que pensaron antes que nosotros.

La gravedad que tan de cabeza trae a los físicos actuales, traía de cabeza a estos galileanos, Cavalieri, Torricelli, Gassendi. El trasladar los ‘graves’ allí donde los móviles evolucionaran libremente e indefinidamente. El principio de inercia subyacente ¿como una necesidad psicológica? La gravedad perturba el movimiento uniforme, es una causa extraña al móvil.

Además del preámbulo y la conclusión, este opúsculo está compuesto por cinco capítulos en los cuales amén de situar al personaje en su tiempo, lo relaciona con Aristóteles y Galileo, para introducir la cosmología de este eclesiástico-científico (o al revés) y el atomismo según su pensamiento. Que luego de forma bastante natural conducirá al atomismo (la transformación sustancial), la alquimia y Paracelso, la protoquímica, y el autor concluye de una manera muy interesante formulando una pregunta retórica al lector: ‘¿Quién es el verdadero inventor de la teoría de los gases?’

No es una obra imprescindible, creo yo, pero no sobra si se tienen a mano y se lee fácilmente y rápido.

Tengo una edición extraña y antigua de José Porter, Barcelona, 1956


1 comentario

  1. Rosa M Herrera dice:

    Reblogueó esto en Baricentro Blog.

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