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Sobre historia de la mecánica

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En numerosas ocasiones la historia de la ciencia sirve para entender mejor unnewcom2 concepto, una idea, un método. Quizá, no obstante, hay que considerar que la nomenclatura antigua, la forma en que fue formulado un teorema cuando era joven, cuando aún no había sido refinado, mejorado, cuando no se había trabajado sobre él; es decir, cuando estaba en el estado en que su creador lo dejó para el mundo, no es casi nunca la más cómoda, la más actualizada y útil o simplemente la más legible. Sin embargo, la explicación que su autor otorga al lector, el regalo que supone entender o tratar de entender su razonamiento a veces es sumamente esclarecedor.

Hay un libro que en español se titula Ensayos de historia de la mecánica de C. Truesdell, que en algunos de sus artículos ha cumplido con la tarea de dar luz a la oscuridad de alguno de sus puntos. “Essays in the History of Mechanics”, que es así en realidad como lo tituló su autor, es un libro que sirve de llave para abrir la cerradura de alguna puerta que lleve al sitio donde quería entrar el lector, pero es un libro serio y denso, léase como se guste, pero para gustar de lo que se lea elíjase el tema primero, luego ya se verá a lo mejor se descubre que se puede seguir, que se puede ahondar, que se puede llegar más lejos.

El libro, además del prefacio general, está estructurado en ocho grandes bloques o unidades temáticas.

El primero: “La mecánica de Leonardo da Vinci” plantea cuestiones tan curiosas o interesantes como ¿Realizaba Leonardo experimentos?, o la relación entre la ciencia y el arte, la relación entre Leonardo y la tradición, su método de trabajo o la perspectiva y el movimiento en Leonardo. Un apartado curioso es el llamado ‘Leonardo hablando sobre las olas y los remolinos’.

El segundo: “Programa para el redescubrimiento de la mecánica racional de la ilustración” lleva al lector al mundo newtoniano, a los ‘Principia’ a los métodos de trabajo durante la ilustración. A las diversas formulaciones  del principio del momento lineal hasta llegar a la definitiva. Al estudio de los cuerpos rígidos a las leyes de elasticidad y la tensión de cizalladura, a los principios de hidrodinámica, por fin a la mecánica analítica de Lagrange.

“Reacciones de la mecánica del barroco tardío a los éxitos, conjeturas, errores y fracasos contenidos en el ‘Principia’ de Newton”, largo título del tercer bloque que promete disquisiciones peliagudas y que cumple cumplidamente sus promesas, además de analizar exhaustivamente los libros de los Newton hace una sustanciosa presentación de la obra de Bernouilli de los varios Bernouilli, y vale la pena, sigue con el estudio de Lagrange  del que nunca terminamos de aprender lo bastante, y por fin nos presenta la interesante postura de Faraday.

“La creación y el desarrollo del concepto de esfuerzo” así han titulado los traductores el cuarto capítulo, no tengo el título original a mi alcance así es que este es bueno, empieza trabajando los hallazgos de Cauchy, la hidrodinámica de Euler, Leibniz, más Bernouilli, la hidrodinámica de D’Alembert, Coulomb y el cierre del tema se efectúa de nuevo con  la ayuda de Cauchy.

El capítulo quinto: “Origen de la ley del momento de la cantidad de movimiento” versa este tema sobre el origen, la evolución y la consolidación en su forma final de este trascendente concepto mecánico, presente en casi todos los estudios, y aquí adquieren de nuevo gran protagonismo los miembros de la familia Bernouilli.

El sexto propone un estudio sobre “Las primeras teorías cinéticas de los gases”, el siglo xviii y acaba en un curioso apartado titulado ‘Alabanza sobre la desorganización de la ciencia’, ingenioso, ciertamente.

El séptimo tema son “Las reacciones de la historia de la mecánica sobre la investigación moderna” y el octavo titulado “Avances recientes en la mecánica racional” que contiene el interesante teorema ergódico de Khinchin.

Me quedo con los capítulos centrales de la obra, han cualificado mi aproximación a los científicos de otro tiempo y a la ciencia que nos pasaron. El autor sabe historia y sabe mecánica, entiende la mecánica y la explica bien, esa combinación provee una profunda aproximación que recomiendo.

La antigua edición que manejo es de Tecnos, Madrid, 1975 al cuidado de Juan Carlos Navascues Howard y Enrique Tierno Pérez-Relaño

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1 comentario

  1. Rosa M Herrera dice:

    Reblogueó esto en Baricentro Blog.

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