Baricentro Blog

Inicio » Acontecimientos de la física y la matemática » Descartes: “El mundo o el tratado de la luz”

Descartes: “El mundo o el tratado de la luz”

Archivos

Únete a otros 16 seguidores

Visitas

Sígueme en Twitter

términos de uso

Licencia de Creative Commons
.

Blog Stats

  • 124,321 hits

Una visión global de tipo filosófico más que una obra científica es de suyo este trabajo que René Descartes tituló Le monde ou le Traité de la Lumière. Tras la recolocación de la posición de la Tierra en el sistema planetario que se derivó de los trabajos copernicanos.

Una vez que la Tierra hubo perdido su calidad de ente estacionario y central del cosmos, se hacía necesaria una reconstrucción del sistema de pensamiento que se había articulado en torno a esa idea central, que además situaba al ser humano como principal ser vivo.

Un nuevo sistema físico se desarrollaba simultáneamente, pues el incesante afán del ser humano por conocer se acrecienta, cuando advierte cambios que trastocan su percepción y comprensión del mundo. La mente necesita entender, la necesidad de entender se torna imperiosa en situaciones de cambio y reelaboración de los esquemas conceptuales en los que se enmarca la nueva visión.

Esta pequeña obra extraída del cuerpo general de la obra cartesiana responde a esa necesidad primordial y es una respuesta dada por una mente preclara y bien estructurada.

El primer capítulo comienza con este esclarecedor y llamativo título “De la diferencia existente entre nuestros sentimientos y las cosas que los producen” y aquí se está refiriendo a lo que nuestros sentidos nos muestran acerca de la luz y lo que la luz realmente es, alertando y adiestrando al lector ya para siempre acerca de las diferencias entre lo que las cosas en general son en sí mismas y las apreciaciones sobre elloas hechas por los sujetos.

Es un capítulo brevísimo pero delicioso, al igual que los otros quince que conforman este opúsculo. El último de los cuales, el quince “Que la faz del cielo de este mundo nuevo debe parecer a sus habitantes totalmente semejante a la del nuestro”. En estas escasísimas páginas, el lector se ha trasladado de este mundo a otros tan posibles como el nuestro en el que los habitantes pueden reconocer la luz como la reconocemos nosotros pues sus cualidades y propiedades físicas son semejantes y equivalentes en todos los mundos posibles, así lo afirma y asegura René Descartes y así lo cree.

Descartes se sentía incómodo en la teoría corpuscular de los atomistas, y negaba la indivisibilidad de los átomos, porque le convenía a su pensamiento la continuidad de los geómetras para explicar el mundo, asimismo rechazaba la idea de vacío interatómico, y se servía del éter que lo llena todo para hacer de las suyas, es decir de ligamento de cohesión entre todas las cosas y por tanto de transmisor por contacto de todas las relaciones que aparentan producirse a distancia. Así explica los procesos que se producen en el universo sin recurrir a fuerzas misteriosas, sólo mediante principios de movimiento y materia. Se publicó en 1664 pero había escrito antes en 1630, pero en el lapso fue condenado Galileo.

En 1643 Torricelli había probado la existencia del vacío al medir la presión atmosférica con el instrumento de su propia invención*.

La edición que uso está trabajada por Ana Rioja que hace un estudio preliminar y análisis pormenorizado, más extenso que la propia obra, muy interesante.

Es de Alianza editorial, Madrid, 1991

****

Véase al respecto Torricelli: “L’erede de Galileo” en los archivos de agosto

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: